domingo, 15 de junio de 2014

EDCUACIÓN ALTERNATIVA

Joaquín Benito Vallejo
Todo ser viviente explora el medio en el que vive, para poder vivir. Explorándolo se erige como sujeto, se forma su ser.

Esa capacidad primera, primaria y esencial se ha ido gravando –heredando- y desarrollando desde la 1ª célula hasta el hombre.

Es mediante esa facultad primaria de exploración, el modo como el ser vivo  puede acceder al conocimiento del medio entorno y organizarse en él para poder vivir.

Esa capacidad innata y necesaria de exploración, es la base de la investigación y de la creatividad.

Nadie puede decir a nadie cómo es el entorno y lo que ha de hacer para vivir. Nadie excepto el ser humano, para mal.

Solo se conoce algo verdadera y auténticamente, mediante la acción y la experimentación propia, viviéndolo, experimentándolo, explorándolo. Los únicos “seres” que actúan sin sentir, sin explorar, sin experimentar son los autómatas, los robots, las máquinas artificiales…., pero no son “seres” vivientes. Sin embargo, hay humanos –una gran mayoría-?  que se comportan como máquinas, como robots, ejecutando un programa-softwrd, de vida, instalado en ellos desde la infancia, desde la familia, desde la escuela. 

Se les instala mediante lo que se llama “educación”, convirtiéndose todas las instancias y todos los medios –familia, escuela, cultura, sociedad, religión, información…,- en los medios “educadores”.

De esta forma se impide al ser humano desarrollar la exploración de su entorno, se impide su auto-organización. Todo –casi todo- le será programado, lo que ha de “saber” –no por la propia experimentación- sino metido en su cabeza, en su mente, imponiéndole un saber una organización externa. La educación así se convierte en domesticación [Freire].

En el programa-sotfward van inoculados sentires, sentimientos, emociones, religiones, creencias, ideologías, hábitos, comportamientos…, todo lo que el programador-poder-estado-iglesia-, considera idóneo, lo que ha ido descubriendo con el paso de los años, que es mejor para fabricar un mejor esclavo. Ser un robot-esclavo perfecto a las órdenes del poder de turno.

La educación hoy –y quizá siempre desde que tenemos conocimiento de la historia- es una domesticación. Una castración. El conjunto de las capacidades humanas se coartan y restringen  encauzando toda la energía en una adiestracción de cara al trabajo. Y de cara a no protestar, a creer que eso inculcado es lo natural. Se prepara para trabajar

y para obedecer.



 A los ricos para dirigir las empresas, a los pobres como mal asalariados de ellas. Educación clasista. Educación sexista. Los hombres valen más, las mujeres están al servicio de los hombres.

Todo se inculca desde fuera. A través de los mass media, a través de las costumbres, las tradiciones, los deportes… Es una educación mental, una programación, un sotfward que es inculcado en la mente con las órdenes precisas que se han de seguir. Ese sotfward supone la inculcación de una ideología. La ideología del poder, la ideología del esclavo, la ideología de la competitividad…

El cuerpo que es todo lo que somos y tenemos, con el que sentimos, experimentamos, compartimos… se reduce a la mínima expresión, permitiendo solo sentir y experimentar lo más básico, utilitario y establecido. El cuerpo se anula como fuente de todo conocimiento y experimentación. El cuerpo se convierte en una herramienta de trabajo.

¿Al servicio del poder de turno? Ese “poder” mismamente está al servicio de otro poder por encima de él. Por eso da igual quién gobierne. Todos están por debajo de otro poder, al que sirven y del que se benefician.

Recordemos y tengamos en cuenta que el 1% de la población mundial detenta el 90 % de la riqueza. Es ese 1 % quien está a la cabeza del poder total y controla los medios para poseerlo.

Y una parte esencial –la más importante- para controlar el poder es la educación. ¿Qué mejor herramienta que convertir a los seres humanos en robots? No se trata solo de que los hombres no tengan conocimientos, de que no tengan acceso a la información, sino de algo más importante y esencial, de que los hombres estén robotizados desde su nacimiento, con lo cual pierden toda capacidad para pensar.